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Estas narraciones que nos da con sus discos, estos cuentos vivos, estas oralidades vueltas animales protectores, se introducen en el oído del que los escucha y lo transforman en algo distinto. Es una suerte de brujo solar. Un aliado musical del sol, la luz, la montaña y las plantas mágicas. Esa es la principal cualidad de la música y experiencia acústica de su trabajo. Mexicano por raíz, ahora pertenece al mundo. Como la música, es un nómada acústico, que comparte con las diversas culturas el producto de sus sueños y de sus ancestros. Es un oficio sagrado el que realiza Coyotzin, con sus tambores que son legado de muchas culturas y muchas épocas del México profundo, sus flautas, de barro, de fibras vegetales, sus piedras imaginarias, sus caracoles marinos. |